No sé cómo he llegado hasta aquí, solo hace un mes tenía todo bajo control. Ahora me encuentro vagando sin rumbo por la ciudad, sin trabajo, sin hogar, sin nadie que me ofrezca una mano. La gente pasa de largo, ni siquiera me miran a los ojos. Mis pensamientos están nublados por la desesperación, no sé cómo seguir adelante. Cada día me siento más solo, más perdido, y siento que me estoy apagando poco a poco. El dolor de estar solo es insoportable y parece que no hay salida. La idea de rendirme se vuelve más atractiva con cada paso que doy.

