Llevo 4 años con mi pareja, Carla (25), y aunque al principio todo era perfecto, cada vez siento que estamos más distantes. Yo, Jorge (27), soy un apasionado del deporte y me encanta salir a correr y hacer ejercicio a diario, mientras que ella prefiere quedarse en casa viendo series y leyendo. Nos llevamos bien en muchos aspectos, pero últimamente he notado que nuestras rutinas y valores empiezan a chocar. Yo valoro mucho la salud física y la vida activa, mientras que ella, aunque no le falta el respeto a mis hábitos, no entiende por qué les doy tanta importancia. El otro día le sugerí que empezáramos a hacer deporte juntos, pero se mostró reacia, diciendo que ella no necesitaba eso en su vida y que prefería seguir con su estilo de vida tranquilo. A veces creo que, si seguimos por este camino, nuestras diferencias nos van a separar, pero por otro lado, me da miedo romper con ella, porque tengo miedo de que no sea lo que quiero realmente. Estoy dividido entre aceptar su forma de ser o dejar que nuestras diferencias acaben con todo.

