Tengo un amigo que es genial, de los que siempre te sacan una sonrisa y están ahí cuando los necesitas. El problema es que tiene un grave defecto: siempre llega tarde. A todos los sitios. Al cine, a las cenas, a los conciertos… Incluso a las quedadas en casa. Lo peor es que, en lugar de avisar, siempre aparece con una sonrisa como si no hubiera pasado nada y con alguna excusa sobre el tráfico o que ‘se le hizo tarde en el trabajo’. Al principio me reía, pero ahora, si organizo algo, ya ni cuento con él, porque sé que voy a estar esperando media hora. A veces me siento un poco incómodo, porque me parece que no valora nuestro tiempo. ¿Debería decirle algo o simplemente aceptarlo como parte de su personalidad?

