Una joven compra una casa en un pueblo y descubre que la calefacción falla justo cuando llega el frío. Confía en un fontanero recomendado por la antigua propietaria y por los vecinos. Él acude, arregla una avería aparente, pero la máquina vuelve a fallar y, tras varias visitas, surgen indicios de engaño. A medida que los desperfectos se agrandan y las explicaciones se vuelven vagas, ella debe decidir si exigir responsabilidades, denunciar o intentar una última reparación sin perder la paciencia ni la cordura.
